Cómo trabajo
Hay momentos en los que sentimos que algo nuevo empieza a moverse, pero todavía no sabemos bien qué es ni hacia dónde nos está llamando. Puede ser una transición personal, una decisión o un cambio que necesita espacio; o también una idea, un proyecto, algo que quiere encontrar su lugar en el mundo.
Mi trabajo empieza precisamente ahí, con lo que hay, incluso antes de saber hacia dónde ir. Escucho, hago preguntas, te acompaño a conectar elementos que pueden parecer lejanos y a distinguir lo esencial de todo lo que se ha ido acumulando alrededor y que genera ruido.
Hasta que la estructura empieza a surgir por sí sola: una decisión, una dirección, una elección, una propuesta más clara, un modelo de negocio.
No sigo un mismo proceso con todo el mundo. A veces basta una conversación para ver algo que antes no se veía. Otras personas me proponen trabajar juntas durante uno o varios encuentros, colaborar de forma continuada o incluso crear algo juntas. Podemos empezar con una charla y, desde ahí, ver si tiene sentido seguir.
Para mí, no se trata de llevarte hacia una respuesta que ya conozco, sino de crear suficiente espacio y claridad para que lo que está vivo pueda hacerse visible y, cuando llegue el momento, tomar forma.

